Cantabria… todos conocemos, o hemos oído hablar, de los hermosos caminos que atraviesan Cantabria, unos por su verde interior y otros por su magnífica costa. Pero también tiene un camino desconocido, que se remonta al principio de casi todo, un camino megalítico, con magníficos menhires (en bretón men/piedra, ehir/largo) que desde tiempos remotos se empeñan en demostrar su paso por esta tierra, su existencia.
Por Marian Gómez - Zamanillo © revistaiberica
Fotografías: Anel Fernández
Algunas teorías dicen que alrededor de ellos surgen corrientes telúricas y allí quedaron para indicarnos que estamos en un lugar mágico y poderoso, también dicen que es punto de comunicación entre el cielo, la tierra y el mundo subterráneo, o un recipiente de vitalidad y de potencia, por su forma con cierta connotación sexual, y además algunas otras leyendas bastante excéntricas.
Tienen la particularidad de encontrarse en zona de piedra caliza siendo ellos de material arenisco, lo que hace suponer que fueron transportados durante kilómetros. Los medios de transporte hace aproximadamente 5000 años no eran los más adecuados y si sumamos el peso de algunos de ellos (llegan a las 5 toneladas) su posicionamiento original es algo más que arbitrario.
Otro dato a tener en cuenta es su alineación prácticamente rectilínea y la orientación de sus caras principales hacia el sudeste.
Sobre la función hay, muchas especulaciones. Los grabados de algunos de ellos (pequeñas cruces) se remiten a una época posterior, el Medievo posiblemente, y serían intentos de cristianizar estos restos paganos. Otros puntos grabados en la roca delimitarían zonas controladas por distintos valles o poblaciones en siglos posteriores. O quizás como antes comentábamos sean símbolos astrales y mágicos, difícil saberlo…
Toda estas teorías respecto a su significado y origen les hacen testigos de una futura visita que espero realicéis para admirar la ruta, los menhires y sus extraños símbolos... te atreves a visitar el misterio de las piedras?
Comencemos nuestro paseo entre los Menhires cántabros: La excursión de unos 13 km, se puede hacer a pie, en bicicleta y por supuesto en coche, aunque en algunos momentos haya que aparcar el vehículo y realizar pequeños tramos andando. Esta excursión además de su valor histórico, nos permite contemplar el valle y sus paisajes de gran interés y belleza. Se inicia entre Mataporquera (Municipio de Valdeolea) y Mata de Hoz, curiosamente se accede a esta ruta desde la iglesia de Santa Eulalia, ahí comenzaremos a recorrer una de las zonas más antiguas, fascinantes y mágicas de Cantabria. Los primeros menhires los vemos en un prado, el llamado Campo Calí desde donde se puede alcanzar la cima de un pequeño otero y ahí está el primero de los que existen en el lugar:
Todos están perfectamente señalizados y son muy fáciles de encontrar, quizás sentándonos debajo de alguno de ellos podamos escucharlos y descubrir porque estos gigantes de piedra decidieron quedarse para siempre en Cantabria.
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